Los que trastornan al mundo son proactivos, pero son fieles al mensaje.  Fieles al Dios que da el mensaje.  El mensajero no puede añadirle al mensaje, tiene que ser leal al mensaje.  Pablo no le añadió al mensaje.  Porque a nosotros no nos dicen que en el terreno donde hay leche y miel, también habitan gigantes.  El mensaje se predica completo, hay vida en Cristo, hay salvación en Cristo; pero en el mundo tendréis aflicción, pero dijo Jesús:  “pero confiad, yo he vencido al mundo”.

 

La verdad es que El Evangelio no se vende como si fuera un producto.  Así hay cristianos vendiendo el Evangelio como si fuera un antídoto contra todo.  Este es el Evangelio, que si Cristo murió por todos, luego todos morimos.

 

Tú no puedes trastornar al mundo, si primero no te trastornas por dentro.  Pablo tuvo que dejar su comodidad, su posición, su dinero, tuvo que dejarlo todo para seguir a Cristo.  Pablo tenía prestancia, influencia, recursos, buena fama, y por seguir a Cristo lo consideró todo como basura para obtener la excelencia del conocimiento de Cristo.  La verdad es ésta:  en esto se sufre, en esto se nos atacan, en esto morimos, en esto sangramos; pero esta es la vida más gloriosa que puede vivir un ser humano.   Prefiero el sufrimiento con Cristo, que el placer sin Él.   Prefiero estar en el desierto con Cristo, que estar en la abundancia sin Él.  Jesús es quien hace la diferencia en esta vida.  Con Cristo todo es victoria.

 

Hay gente que quieren adornar el mensaje.  No lo adorne!

 

No vamos a vender el mensaje, pues no se puede vender.  No es llenar la iglesia de gente vacía.  Es cuestión de predicar el Evangelio completo.

Los que trastornan al mundo, se trastornan a sí mismos.  Los que trastornan al mundo son proactivos; predican un mensaje controversial, radical, pero poderoso.   Los que trastornan al mundo andarán bajo ambientes adversos.  Hacer la obra de Dios se hace bajo caminos espinosos, tumultuosos, lleno de escollos, adversidades.  El que quiera trabajar en la obra, y no ser criticado, que renuncie.  El que trabaja en la obra tiene que saber que estará en el caldaso, sabe que estará en el paredón, y le van a disparar.  Pero tienes una decisión, o salir corriendo y vivir en la pasividad, porque si tú no trastornas al mundo, el mundo te trastorna a ti.

Tienes que tomar una decisión hoy.  Me voy a cansar de ser un cristiano pasivo, de ser un cristiano más, de ser un calienta sillas.  Yo tengo que trastornar mi casa, mi ciudad, mi nación, a mí mismo.  Qué significa esto?  Que si tú no trastornas, la Biblia dice que ellos se conviertan a ti, y no tú a ellos.  No hay neutralidad en el Evangelio; no existe.

No te conformes con tu vida de oración, con lo que pasa en tu casa, en tu nación, en la iglesia.  Esto tiene que cambiar.

 

Los cananeos tenían al pueblo israelita sometido bajo sus pies.  Había un hombre llamado Barac, y le envía a decir Débora a Barac:  No te ha dicho el Señor que junte 10,000 hombres de la tribu de Neftalí y que pelees contra estos cananeos que tienen sometido bajo un yugo de crueldad a Israel.

 

Barac  ya sabía!!!

 

Ya Dios no te dijo que predicaras, que conquistaras, que te multiplicaras, ya Dios no te lo dijo?

 

Cuantos Barac hay en las iglesias?  Hombres y mujeres que saben lo que tienen que hacer y no lo hacen.  Todo se convierte en sueños e ilusiones.

 

Ese espíritu de inercia, de dormitar, de apocamiento se va!  Porque el espíritu “Jetsabelico” lo que busca es cortarle la cabeza al hombre.  Los hombres deben ir como cabeza del hogar.  No es que compitamos, sino que nos complementamos.

Cuando los hombres no hacen nada, Dios levanta mujeres que son como Déboras en las iglesias.  Hay muchas iglesias que afirman que las mujeres no deben predicar, ni hablar en las iglesias.  Si los hombres no están haciendo lo que deben hacer, alguien lo va a hacer.  Si los Barac  están durmiendo, Dios levanta a las Déboras.

 

En estos tiempos vemos las iglesias llenas de mujeres intercediendo, guerreando, buscando, conquistando, mientras hay muchos Barac durmiendo.

 

Lucas 12:49-53

12:49 Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?

12:50 De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!

12:51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.

12:52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.

12:53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. ¿Cómo no reconocéis este tiempo?

 

Tú tienes que ser un trastornador, porque el que vive en ti es un trastornador.

 

El evangelio no es pasivo.  Es radical!

 

Para esto hay que ser valiente.  Hay que decir la verdad.  El único que salva es Jesús, el único que resucitó es Jesús.

 

Se levantó de la tumba y todo el que sigue a Jesús tiene que terminar como Jesús, levantándose de la tumba.

 

Lucas 12:50-51

12:50 De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!

12:51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.

 

Cristo vino a traer disensión.  La vida sin Cristo no es gozosa.  En el mundo hay placeres momentáneos, huecos, vacíos y vanidosos.  El que tiene a Cristo está lleno.  El que tiene a Cristo puede estar en el desierto, en las adversidades, el que tiene a Cristo tiene gozo.

 

Lucas 12:52-53

12:52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.

12:53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. ¿Cómo no reconocéis este tiempo?

 

Esos que te critican en tu casa, tarde o temprano irán donde ti buscando consejo y oración.  El  mensaje del Evangelio no es un mensaje hueco.  Jesús no viene a maquillarte, El no viene a cambiar tu lenguaje.  Jesús  viene a trastornarte.  Tiene que haber cambios, porque donde tú estas, tú no puedes cambiar a otro si no hay cambios dentro.

 

Tiene que haber cambios!

Donde Jesús llegaba había cambios.  Donde Jesús llegaba los velorios se terminaban. El ciego veía.  Donde Jesús llegaba y se acababa el vino del gozo, él daba gozo. El tocaba el féretro de los muertos porque estaba en contra de la ley que los hijos de la casa, los sacerdotes y ministros tocaran a los muertos.  Pero Jesús, al tocar el féretro, para ellos, teológicamente o religiosamente,  Jesús estaba contaminado.  Pero ellos no entendían que la luz es más poderosa que las tinieblas.

Porque la unción de la ley era la unción de no tocar, de no contaminarte.  Pero hay un nuevo mover en la gracia, porque en la ley te decía no toques para que no te contamines, en la ley te decía no toques a un muerto para que no quedes contaminado, pero en la gracia hay un nuevo mover de Dios y El te dice: muévete, toca los muertos y se sanan, toma posesión de la tierra.

 

Hay un nuevo mover!

Cuando Cristo llega a una vida, tienen que haber cambios.  Somos un edificio en construcción, no somos perfectos.  Somos imperfectos, pero debemos ir camino a la perfección. Tiene que producirse en nosotros un deseo de cambiar y de parecernos más a Jesús.

Amén!

 Pastor Elvis Sahad

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